EKINE

Kinesiología

Domicilio

Arica

Somos EKINE,
Atención kinésica a domicilio
En la ciudad de Arica, Chile.

Somos profesionales del área de la salud, tituladas como Kinesiólogas, licenciadas en Rehabilitación. Atendemos a domicilio en la ciudad de Arica y nos especializamos en las áreas de Traumatología y Geriatria, desde la prevención, rehabilitación y educación del paciente y su familia.

Servicios
Prevención Adulto Mayor SANO

Atención kinésica preventiva a domicilio enfocada en atender a adultos mayores que necesiten mantener y/o mejorar su funcionalidad para lograr un ENVEJECIMIENTO ACTIVO, además sirve para prevenir caidas, fracturas y osteoporosis, como tambien recuperar dependencia y autonomia. **Consulte por la "EVALUACION RIESGO DE CAÍDA"

Rehabilitacion Kinésica traumatológica

Atención a domicilio en pacientes con ORDEN MÉDICA, que sufren de alguna lesión o patología músculo esquelética (lumbago, lumbociática, artroplastia de cadera, desgarros, fracturas, manguito rotador, esguinces, etc). Reembolsable con su ISAPRE junto a la orden médica y la boleta de honorarios del profesional. Sin convenio con FONASA.

Educación y Asesorias a familias de pacientes postrados

Servicio especial para familias que tengan algun integrante adulto mayor en situación de dependencia (leve, moderada o severa), donde se realizan ejercicios al paciente, como tambien autocuidado al cuidador (generalmente familiar cercano). El valor es por sesión o contratando nuestro PLAN C.A.M

Whatsapp

Contactanos a traves de nuestro número de whatsapp +56 9 73187256 y responderemos sus dudas.

Comunidad preventiva

Para aquellos pacientes que se atiendan con nosotros en los servicios de PREVENCIÓN y EDUCACIÓN, podrán ser parte de la comunidad EKINE (grupo de facebook cerrado) donde se comparten consejos, ejercicios preventivos y pautas de mantención, ademas de asesorias gratis para ellos y sus familiares.

Valor de los servicios

Sesión kinésica de rehabiitación con orden médica $18.000 /// Consulta y evaluación kinésica, Prevención Adulto Mayor Sano, Evaluación Riesgo de Caída y Educación y Asesorías tienen un valor de $15.000 /// Oferta de planes C.A.M, A.M.A personal, en pareja y mensual en nuestra página de facebook.

Noticias

¿Qué es la Fascitis Plantar? Diagnóstico y Tratamiento

Fascitis Plantar: Afectación inflamatoria y retráctil de las estructuras fasciales y musculares que se
encuentran en la planta del pie. Estas estructuras son las encargadas de mantener la bóveda plantar longitudinal. Se trata de una patología por sobre uso, como la mayoría de las que afectan a los corredores, y será casi exclusiva de individuos con pies cavos o muy cavos.

Estructuras implicadas

1. La fascia plantar que será una especie de abanico de tejido fibroso parecido al de los ligamentos, más plano y mucho más amplio que estos que recorre toda la planta del pie desde el calcáneo (talón) hasta los dedos. Eso en el caso de la fascia plantar profunda, ya que existe una más superficial que se continúa por encima del calcáneo y se comunica directamente con la fascia crural posterior que cubre la parte posterior de la pierna como su nombre indica, y que explica la importante relación de este tipo de lesiones con sobrecargas y acortamientos de gemelos y soleo por ejemplo.

2. Músculos plantares, algunos de los cuales se insertan directamente en la fascia plantar aumentando la tensión sobre esta, sobre todo en la fase de impulso de la carrera, donde estos músculos tienen un papel imprescindible, lo que quiere decir que sin ellos no sería posible este gesto, y eso en un deporte tan repetitivo en ese punto nos da una idea de lo que sufren estos músculos.

Mecanismos de producción

A nivel muscular: El exceso de trabajo de estos músculos plantares directamente o gemelos y soleo a distancia van a aumentar la tensión en esta zona provocando una inflamación de la fascia y de sus inserciones, como ocurre corriendo cuesta arriba por ejemplo.

Falta de estiramiento de estas estructuras.

Andar descalzos o con calzado con poca suela (zapatillas muy ligeras para competir, por ejemplo) o muy dura, va a provocar que impactemos demasiado sobre las inserciones del calcáneo o de la articulación metatarso-falángica irritándolas y provocando la reacción retráctil e inflamatoria. Del mismo modo que andar o entrenar en terrenos muy duros (asfalto) sin calzado adecuado (zapatillas de entrenamiento con suela que absorba parte de este impacto). Por el contrario, entrenar sobre terrenos muy blandos y descalzos (un tatami en artes marciales por ejemplo) va a hacer que elonguemos en exceso la fascia provocando la misma reacción.

Las zapatillas voladoras van a tener otro inconveniente. Al ser muy bajas de talón para aumentar nuestra fuerza de impulso, van a elongar la cadena cinética posterior (gemelos y soleo entre otros) aumentando a distancia la tensión sobre las estructuras plantares. Algo parecido ocurre en el caso de mujeres que suelen usar tacones a lo largo del día (lo que acorta bastante estos músculos de la pierna) y se los quitan de repente para entrenar con zapatillas ligeras y sin estirar previamente.

El uso de sandalias o zuecos que no nos “sujetan” el pie por detrás, van a obligarnos a hacer, sin darnos cuenta, un trabajo extra con estos músculos de la planta para “agarrarlas” con los dedos y que no se nos escapen al andar. Esta situación y el uso de este tipo de calzado en verano es una de las causas que más fascitis plantares provocan en corredores y en los que no lo son, y desde luego está totalmente desaconsejado su uso bajo ninguna circunstancia.

Diagnóstico diferencial

Otras lesiones parecidas con síntomas similares que puedan confundirnos van a ser el Hundimiento del Arco Tarsiano Anterior, el Espolón Calcáneo ( muy frecuentemente asociado a fascitis plantares como consecuencia o como causa de la misma) o Fracturas por Estrés de los Metatarsianos por ejemplo, como las más comunes.

Clínica

Dolor, mucho dolor, e impotencia funcional. Frecuentemente el paciente percibe la primera sensación de dolor al levantarse por la mañana y empezar a andar posiblemente descalzo, cuando todas las estructuras musculares y fasciales del pie se encuentran frías y retraídas. Las molestias van disminuyendo a medida que andamos y calentamos la zona, pero la lesión ya nos está avisando. En otros casos, y sobre todo en fases más avanzadas de la patología, el dolor aumentará a medida que aumentemos las exigencias sobre esta zona, y nos hará cojear ya que duele bastante al apoyar el pie en el suelo, y más todavía al intentar andar con normalidad, sobre todo en la fase de impulso con el pie afectado.

Tratamiento Correctivo

Llegado el caso habrá que tratar la lesión y, como siempre, habrá que valorar personalmente al paciente y adaptar un plan de tratamiento específico a sus características particulares, aunque a grandes rasgos habrá que corregir la causa (calzado posiblemente), Técnicas manuales musculares y fasciales (muy importante), estiramientos de las estructuras implicadas, y si fuera necesario podríamos recurrir al vendaje funcional, muy eficaz en esta lesión. Se suele utilizar también, sobre todo en fases de remisión o como prevención, el automasaje longitudinal con una pelota específica sobre la zona. Aunque tradicionalmente se usaba una pelota de tenis o incluso un rodillo de amasar de cocina, estas nuevas herramientas convierten al ejercicio en algo más cómodo y bastante más efectivo. 

Tratamiento Preventivo

Vigilar el calzado y no usar modelos inapropiados para nuestras características. Prohibidas las “hawaianas” y similares, y mucho ojo con abusar de los tacones


Tendinopatía o afectación de los Tendones

El término Tendinopatía hace referencia a una patología en los tendones, aunque no especifica cuál. Aunque suene raro, ya en el siglo XXI, no existen teorías firmemente aceptadas por la mayoría de la comunidad científica acerca de “en qué consiste exactamente la lesión tendinosa por sobre uso”. Existen muchos estudios y otras tantas teorías, cada vez más cerca las unas de las otras eso sí, pero  que no son del todo concluyentes como para decirnos seguro, seguro, que es lo que nos pasa a todos los seres humanos por igual en los tendones cuando se lesionan.

Por ese motivo lo más correcto es hablar de Tendinopatía y no de Tendinitis que solo hace referencia a un proceso inflamatorio en el tendón. Si parece que exista un proceso inflamatorio en la fase aguda, aunque más concretamente en el tejido peritendinoso más que en el interior del mismo, lógico ya que es en esa zona donde se encuentran la mayoría de vasos sanguíneos que llegan al tendón, al ser este relativamente avascular. Además va a ser esta inflamación el principio del proceso de reparación, aunque no es el factor definitivo ni más presente en este tipo de lesiones desde luego. Lo que si tenemos claro es que las Tendinopatías cursan con cambios en la función de los Tenocitos (células tendinosas que fabrican el resto de sustancias del tendón como el colágeno, la elastina y la sustancia fundamental y que son las responsables de la resistencia, la elasticidad y flexibilidad de los mismos).

Se produce entonces una degradación del colágeno, un deterioro vascular y un edema interno que dan lugar al dolor, debilidad y disminución de la capacidad reparadora del tendón, que se vuelve rígido, quebradizo, disminuye su resistencia, su elasticidad y su flexibilidad y aumentan las  posibilidades de desgarros y roturas. Esto es lo que sabemos de las tendinopatías por sobreuso, y aunque parezca mucho no lo es ni siquiera para ponerles un nombre decente sin recurrir al de “Tendinitis” que, por no corresponderse exactamente con la realidad, es inadecuado aunque inexplicablemente, de uso frecuente.

¿Y por que pasa todo esto?

Como hemos indicado antes, “por sobreuso”. Y puede ser por un entrenamiento excesivo puntual o por una acumulación de entrenamientos que no podemos asimilar, un músculo acortado o  contracturado, una mala técnica de carrera o un calzado inapropiado para nuestras características (tacos, voladoras, neutras si necesitamos control de pronación…), por no estirar habitualmente, vamos a someter a los tendones a un trabajo excesivo que puede llegar a ser lesivo. Y teniendo en cuenta que son las estructuras encargadas de insertar los músculos en los huesos, y de trasmitirles toda la fuerza de su contracción, entendemos la estrecha relación que existe entre músculos y tendones y entre sus alteraciones particulares. Por desequilibrios estructurales como exceso de varo o valgo de rodillas por ejemplo, podemos sufrir este mismo tipo de sobresolicitación, así como un aumento de fricción de los tendones contra determinadas superficies o relieves óseos, y darán lugar a  otro tipo de Tendinopatía que deberemos tener muy en cuenta. Un simple cambio del tipo de terreno de entrenamiento o una mala elección de las zapatillas pueden provocarnos esta situación. Además factores como la edad, el sexo, incluso el grupo sanguíneo parece que puedan afectar.

¿Para prevenirlas?

Lo de siempre; estirar, calentar bien, entrenar con prudencia, vigilar zapatillas , descanso, nutrición e hidratación. En cuanto al tratamiento, volvemos a encontrarnos con un montón de profesionales y cada uno nos dice una cosa, ¿verdad? Lógico, pues seguimos en fase de aprendizaje en esta materia, y aunque vamos cada vez sabiendo más acerca de ellas, es todavía mucho lo que nos falta por aprender, y se aprende con cada paciente. Lo que sí es cierto, es que en este tipo de dolencias, no podemos estancarnos y proponer tratamientos generalizados, válidos para cualquiera. Mucho menos tratamientos que ya han demostrado su ineficacia. Hay que evolucionar a medida que lo hace la lesión y plantearse nuevos protocolos continuamente. Aunque lo primero que debe plantearse cualquier profesional es porque se ha producido y de qué manera debemos corregir o minimizar en la medida de lo posible el factor lesivo. Si no corrijo el acortamiento muscular por medio de ejercicios de flexibilidad adaptados a cada individuo, por ejemplo, de nada me va a servir tomar antiinflamatorios.

¿Qué es una Rotura Fibrilar?

El músculo está formado por un gran número de fibras musculares dispuestas longitudinalmente a lo largo de todo su recorrido. Estas se contraen o se relajan conjuntamente o por separado, por lo que pueden sufrir más unas que otras. Estas fibras, aunque fuertes, resistentes y muy elásticas, pueden romperse y cuando eso ocurre, estamos frente a una “rotura fibrilar” o rotura de fibras.

El grado de rotura dependerá de la cantidad de fibras rotas, y aunque frecuentemente son pocas, puede llegar a romperse un gran número de estas dando una “Rotura Muscular” más grave que la anterior, hasta el punto de que se rompan todas. En los casos más graves, la única solución será la cirugía.

¿Por qué se producen?

Normalmente por un esfuerzo intenso o muy brusco (arrancada, frenazo, salto o cambio de ritmo o de dirección por ejemplo) más allá de la capacidad del músculo, aunque situaciones como las anteriormente descritas pueden favorecer notablemente su aparición. Un músculo contracturado, débil y con un metabolismo disminuido va a ser más propenso a “romperse” que uno sano, hidratado y elástico. Claro que un traumatismo directo sobre el músculo también puede romperlo.
Cuando se produce esta lesión, sentimos un golpe y un “chasquido”, como si nos hubieran tirado una piedra, y es frecuente que el individuo mire hacia atrás buscando el origen de manera refleja. 
Sentiremos rápidamente un fuerte dolor y una importante impotencia funcional que hará que detengamos inmediatamente toda actividad deportiva. El músculo se hincha, se inflama, se contractura y aparecerá un hematoma en las primeras 24 horas a no ser que la rotura sea muy pequeña o muy profunda.

¿Cómo puedo evitar una rotura fibrilar?

Los mismos consejos generales que hemos dado para evitar calambres musculares pueden servirnos aquí también. Existen además, deportes muy explosivos como fútbol o baloncesto, que van a ser muy exigentes con nuestro sistema musculoesquelético y que no deberíamos practicar intensamente sin preparación, pero que por su carácter social (unos amigos, un balón y una playa…) son frecuentemente causa de roturas en personas sedentarias y no tan sedentarias.

¿Y si ya me he roto?

Lo primero es parar cualquier actividad física e intentar no demandar la estructura hasta que nos valoren el grado de lesión. En caso de que no sea quirúrgica, deberemos guardar un reposo relativo que dependerá de cada caso y acudir al kinesiólogo que además de acelerar la curación en una primera fase (masaje decontracturante perilesional centrípeto hacia la cicatriz, compresión antiedema, frio local) nos ayudará a evitar adherencias y retracciones propias de toda cicatrización para finalmente reelastificar la estructura y que esta no vuelva a darnos problemas (con un poco de suerte…) pues en caso contrario, será el principio de un largo ir i venir de molestias, contracturas y nuevas roturas provocadas por esas retracciones y adherencias que impidan el correcto funcionamiento del músculo.
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